En el silencio de la mañana

Para Jorge Arturo


Y hoy, en el leve silencio de la mañana,
en secreto, junto al pájaro del Sol,
mi amigo,
carne de mi corazón,
tejedor de preguntas,
confidente de la luz y guardián de la sal,
mi amigo, con quien bebí a mares
y con quien reí y comí raíces amargas
y con quien hablar era siempre encontrar
un buen motivo para la alegría,
con quien fui padre e hijo de mí mismo
y acerté a comprender alguna cosa
de la verdad y sus laberintos,
mi amigo,
que me conocía bien
y con quien bailé ardiendo
en una hoguera verde
o canté recordando el olor, cada uno,
de alguna mujer de las primeras edades del tiempo,
mi amigo de comenzar y recomenzar el poema
entre un café y la lluvia del final del mundo,
a la orilla de las Mil Aguas,
mi amigo viajó finalmente lejos, bien lejos.

Marcó un paseo al extranjero
con otro viejo amigo suyo,
aquel antiguo capitán de navío.

Y yo prometí, sí, que un día
iré a visitarlo
a aquel país,
que tocaré levemente a su puerta
en el silencio de alguna otra mañana.


Del libro: Piedras animales, 2010




Graffiti en Laranjeiras, Rio de Janeiro

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