Soledades
No queda nada ni nadie en este mundo
en el que llueve sin parar hace un siglo.
Del naufragio no se salvan ni las hormigas,
acostumbradas como están
a llevar el mundo en sus espaldas.
Todas las huellas se borraron y las señales del cielo son, parece,
un viejo enloquecido.
Las horas se han salido del tiempo,
los minutos asesinan los segundos.
Los días son
inmensos pájaros de sal.
Y no soy más el sabio en el sillón oscuro:
no hay sillón, no hay oscuridad, no hay un cuerpo aquí.
Hay un reloj sin dientes que no aúlla.
Hay un sendero aguas abajo, que me resisto a tomar.
Ni las palabras sirven: las deshace el aguacero.
Y lo que fue yo, ahora es un escarabajo
con la lengua atascada en la tierra.
Todo es distancia, ya no pregunto,
hago una sopa con mis huesos para alimentar una sombra.
Mi corazón es una jauría
que escapó
de un sueño.
Es mi única compañía.
No hay diferencia entre quedarse
y partir.
- 2014-
Guapimirim, Región Serrana, Rio de Janeiro.
en el que llueve sin parar hace un siglo.
Del naufragio no se salvan ni las hormigas,
acostumbradas como están
a llevar el mundo en sus espaldas.
Todas las huellas se borraron y las señales del cielo son, parece,
un viejo enloquecido.
Las horas se han salido del tiempo,
los minutos asesinan los segundos.
Los días son
inmensos pájaros de sal.
Y no soy más el sabio en el sillón oscuro:
no hay sillón, no hay oscuridad, no hay un cuerpo aquí.
Hay un reloj sin dientes que no aúlla.
Hay un sendero aguas abajo, que me resisto a tomar.
Ni las palabras sirven: las deshace el aguacero.
Y lo que fue yo, ahora es un escarabajo
con la lengua atascada en la tierra.
Todo es distancia, ya no pregunto,
hago una sopa con mis huesos para alimentar una sombra.
Mi corazón es una jauría
que escapó
de un sueño.
Es mi única compañía.
No hay diferencia entre quedarse
y partir.
- 2014-
Guapimirim, Región Serrana, Rio de Janeiro.
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Graffiti, Lapa, Rio de Janeiro |



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