Es mejor no comenzar
Es mejor no comenzar un poema,
porque nunca se sabe dónde termina.
Es como el amor. Es como la peste.
Siempre hay una calle donde el
silencio
es demasiado evidente y,
al final, nadie responde.
Es mejor no comenzar un poema.
Es como el sexo, es como el ron.
Nunca se sabe dónde están sus
fronteras.
El deseo teje sus laberintos y entre
imágenes retorcidas
hay una vibración, o apenas un eco,
donde podemos juntarnos para decir
aquello que no podríamos haber
dicho.
Es mejor no comenzar.
Ni un poema. Ni un paso.
Ni un jardín donde las amapolas son
la verdadera pregunta,
la desolación que no esperabas,
el final de tus asombros.
Porque cada paso es una apuesta
y cada aguacero es el escondite para
tu fin del mundo.
Por eso
no comencés nunca un poema
y no abrás nunca una interrogación.
Los dioses, o tu sombra,
podrían recordarlo.
-2017-
Grafitti en Lapa, Rio de Janeiro


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