APRENDIZ


Aprendiz




No hay versos de fuego en este poema.
No hay palabras ardientes arrastrándose hacia su hoguera.

Sin embargo:
contemplo la luna hasta que la piel hace silencio.

Y sé que cada palabra
y cada caricia
han sido tejidas
como un vestido
para la felicidad.

Siento la brisa del mar que llega a mi ventana
y escucho a las cucarachas y a los cocuyos,
pues hoy se sintieron maravillosamente bien
y se fueron por el mundo a proclamar que el Sol
estaba de cumpleaños.

No sé por qué.

Pero cada vez
me gusta más
escribir poemas.



-2013-

Graffiti en Lapa, Rio de Janeiro

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