Un idioma es un paisaje. Una aproximación personal a la poesía brasileña contemporánea.
Presentación
Como
dijo una vez Yehuda Amijai: un idioma es un paisaje. Así que me tomo la
libertad de pedir prestadas esas palabras de mi querido amigo para lo que
sigue.
Después
de unos años viviendo en Brasil, apenas unas semanas atrás tuve la oportunidad
de visitar el Museo de la Lengua Portuguesa, en la ciudad de São Paulo (que es,
dicho sea de paso, la ciudad con mayor concentración de luso-hablantes del
mundo). Fue una experiencia impar. Debo decir que, como aprendí a hablar y a
escribir portugués a lo largo de estos años (¡y sigo aprendiendo!), en ese
proceso de adopción y adaptación a una nueva lengua ha habido muchos momentos
de sorpresa... pero también muchos de prisa y desatención, marcados por esa
necesidad instrumental de apropiarnos de las herramientas básicas para la
comunicación con los otros.
Así
que visitar el Museo, cuya muestra comienza con un video sobre los orígenes del
portugués y su difusión por el mundo, me permitió comprender por primera vez
cuán profundo es aprender otra lengua: nos apropiamos no apenas de sentidos
directos y unívocos o apenas de un conjunto básico de códigos para
comunicarnos: cuando desvendamos los secretos de un idioma, entramos en un
mundo de sentidos compartidos cuya duración va más allá del presente inmediato;
en la historia de los pueblos que forjaron su espíritu y sus luchas y toda la
complejidad de la cultura, con las contradicciones y las violencias, la
destrucción y la recreación de universos expresivos, que encuentran en la
lengua su única y más duradera realidad. En el caso del portugués hablado en
Brasil, es adentrar en la historia de la conquista y colonización, de la
esclavitud y la explotación de la naturaleza, de las disputas entre las grandes
potencias y de las disputas y contradicciones internas por la conformación del
territorio y la identidad nacionales... pero también de la música, de las
religiones, de la culinaria, de las luchas y resistencias populares, del
espíritu diverso de un pueblo que es muchos pueblos. Así, un idioma es un
paisaje. O mejor: muchos paisajes: naturales, sociales, espirituales,
intelectuales... y también poéticos.
Como
el portugués guarda muchas semejanzas con el castellano, tendemos a pasar por
alto las diversidades y las singularidades de cada una de estas lenguas. Al
final, ¿quién se habla en portugués y quién se habla en castellano? ¿Qué
grupos, clases, individuos, tribus o naciones se hablan y se reconocen a través
de esos idiomas, creándolos y recreándolos incesantemente? ¿Qué hermana y qué
diferencia a los latinoamericanos que hablan uno u otro idioma?
Con
Octavio Paz, creo que el lugar donde la lengua guarda y despliega todas sus
potencialidades creadoras es en la poesía; así, es asomándonos a la poesía
(escrita o cantada, pintada, musicalizada o gritada) en una lengua, que podemos
ver la profundidad de las cosas que esa lengua hace posibles y lo que nos
aproxima y lo que nos separa de los hablantes de otras lenguas.
Pero
en fin. He recibido el gentil convite para escribir un pequeño artículo que
sirva como una aproximación a la poesía brasileira contemporánea. Es un desafío
que me queda grande porque no soy ni un estudioso ni un experto en la poesía de
ningún país, región o galaxia. Mi relación con la poesía es tan antigua como mi
propia memoria, pero siempre fue una relación atravesada por otras búsquedas y
otras inquietudes distintas del deseo de periodizar, clasificar, comparar y
disecar lo que seguirá siendo, para mí, una expresión del alma (algunos
preferirán llamarla inconsciente o alguna otra cosa, todo bien... no deseo
convencer a nadie).
Dicho
lo anterior, me parece importante aclarar que este artículo es apenas una
aproximación, realizada a partir de poetas que he ido conociendo y de los
cuales gusto; todos y todas son contemporáneos en el sentido de que viven o
vivieron en tiempos próximos a los nuestros y podrían ser considerados
“personas de nuestra época”. Claro que la noción de contemporáneo es debatible,
desde que nada nos es más próximo que La Épica de Gilgamesh o El Cantar de los
Cantares, que no fueron escritos precisamente la semana pasada. Pero bueno,
para ser más claro: digamos que para mí son contemporáneos porque de todos y
todas hay fotos.
No
pretendo aquí definir escuelas o tendencias, analizar periodos ni establecer
una jerarquía... Conozco algunos y
algunas poetas que he ido encontrando o que me han sido presentados durante
estos años y es a partir de esos autores que trabajaré las páginas siguientes.
Seguramente hay omisiones graves, pero puedo asegurar que se deben a mi
ignorancia. Ahora bien, lo verdaderamente importante es que me hace muy feliz
poder contribuir con la divulgación en español de esta extraordinaria poesía,
tan importante como desconocida para el público de lengua española. Así,
agradezco la complicidad y el interés con que este trabajo pueda ser leído. A
cada quién corresponderá profundizar y buscar nuevos caminos en este paisaje,
en este idioma... y de esa forma ser parte también de esta historia.
Ahora, ¡manos a la obra!
Quiero
comenzar con una de mis favoritas, la poeta Cecília de Meireles. Nacida en
1901, la poeta falleció en 1964 en su natal Rio de Janeiro. Puede decirse que
Cecilia vivió una vida creativa ampliamente reconocida dentro y fuera de
Brasil. Sus poemas han sido traducidos a diversos idiomas, entre ellos al
español, francés, italiano, inglés, alemán, húngaro, hindú y urdu. Además de
poeta, Cecilia de Meireles fue periodista y educadora. Recibió numerosos
premios y reconocimientos, lo que hace más notorio aún que la calidad de su
poesía nunca declinase frente a la fama obtenida. Algunos afirman que fue la
primera mujer a recibir un reconocimiento generalizado como poeta en Brasil. Yo
supe de ella porque a pocas cuadras de la casa donde viví en el barrio de Lapa,
un viejo teatro (hoy en remodelación), lleva su nombre.
Su
poesía ha sido ligada al modernismo; su visión de la vida y de la muerte como
consustanciales a nuestra vida cotidiana, su consciencia del paso del tiempo y
de la fugacidad de todo lo existente, su
reflexión sobre el camino del alma y de la revelación trascendental, sobre el
amor y el deseo... todo eso hace que su poesía transcurra en un ambiente entre
metafísico y onírico, simbólico y existencialista. Personalmente, lo que me
gusta en ella es la extraordinaria fluidez y naturalidad con que transcurren
sus versos, casi atrapándote su cadencia y armonía... Ya me he imaginado
escuchándola al recitar sus versos, imagino una voz tersa y contenida
repitiendo uno a uno esos versos frágiles y poderosos al mismo tiempo,
delicados y brutales, que conforman la tela de su poesía. Uno de los poemas que más me gustan es este,
de su libro Viagem (1939):
Motivo
Eu canto porque o instante existe
e a minha vida está completa.
Não sou alegre nem sou triste:
sou poeta.
Irmão das coisas fugidias,
não sinto gozo nem tormento.
Atravesso noites e dias
no vento.
Se desmorono ou se edifico,
se permaneço ou me desfaço
–não sei, não sei. Não sei se fico
ou passo.
Sei que canto. E a canção é tudo.
Tem sangue eterno a asa rimada.
E um dia sei que estarei mudo:
–mais nada.
[Motivo//Yo canto porque el instante existe / y mi vida está
completa. / No soy alegre ni soy triste: soy poeta. / Hermano de las cosas
fugitivas, / no siento gozo ni tormento. / Atravieso noches y días / en el
viento. / Si desmorono o edifico, / si permanezco o me deshago / – no lo sé, no
lo sé. No sé si permanezco o paso. // Sé que canto. Y la canción es todo. /
Tiene sangre eterna el ala rimada. / Y un día sé que estaré mudo: – más nada.]
Este
poema tiene las características que más me seducen en la poesía de Cecilia,
especialmente la brevedad y la sencillez trasluciendo aguas profundas... y una
atemporalidad que coloca todo en una perspectiva en la que podemos percibir que
somos nada, pero que esa nada puede cantar. Ese milagro de la nada cantándose a
sí misma me parece una revelación. Para ella, apenas un motivo... Pero en fin,
es mejor que sus poemas hablen por sí mismos. Así, he escogido otro poema de la
Meireles que me gusta y que deseo compartir ahora con ustedes, ahora del libro
Vaga música (1942):
Despedida
Por mim, e por vós, e por mais aquilo
que está onde as outras coisas nunca
estão,
deixo o mar bravo e o céu tranqüilo:
quero solidão.
Meu caminho é sem marcos nem paisagens.
E como o conheces? –Me perguntarão.
–Por não ter palavras, por não ter
imagens.
Nenhum inimigo e nenhum irmão.
Que procuras? –Tudo. Que desejas? –Nada.
Viajo sozinha com o meu coração.
Não ando perdida, mas desencontrada.
Levo o meu rumo na minha mão.
A memória voou da minha fronte.
Voou meu amor, minha imaginação...
Talvez eu morra antes do horizonte.
Memória, amor e o resto onde estarão?
Deixo aqui meu corpo, entre o sol e a
terra.
(Beijo-te, corpo meu, tudo desilusão!
Estandarte triste de uma estranha
guerra...)
Quero solidão.
[Despedida// Por mí, y por vos, y por aquello / que está donde las
otras cosas nunca están, / dejo el tempestuoso mar y el cielo tranquilo: quiero
soledad. // Mi camino no tiene marcos ni paisajes. / ¿Y cómo lo reconoces? –Me
preguntarán. / –Por no tener palabras, por no tener imágenes. / Ningún enemigo
y ningún hermano. // ¿Qué buscas? –Todo. ¿Qué deseas? –Nada. / Viajo solitaria
con mi propio corazón. / No ando perdida, apenas desencontrada. / Llevo mi
rumbo en mi mano. // La memoria voló de mi frente. / Voló mi amor, mi
imaginación... / Tal vez yo muera antes del horizonte. / Memoria, amor y el
resto, ¿dónde estarán? /Dejo aquí mi cuerpo, entre el sol y la tierra. / (¡Te
beso, cuerpo mío, todo desilusión! / Estandarte triste de una guerra extraña...
// Quiero soledad.]
La
lectura de este poema, cuyo tema parece simple (tal vez la búsqueda de la
trascendencia o de la soledad máxima, la muerte que libera el espíritu), revela
de hecho detalles y sutilezas que, cuando las descubro, me maravillan...
Especialmente el verso Levo o meu rumo na
minha mão me ha parecido desde que lo leí de una profundidad delicada, como
la de un oráculo. ¿A qué se refiere? Como sea, para mí es la confirmación de
que nuestro destino, sea el que sea, somos nosotros quienes lo forjamos. Y
bien, quiero finalmente decir que, en muchos momentos, leyendo a Cecilia de
Meireles, he recordado a otro poeta que me gusta mucho y que hace tanto no leo:
Julián Marchena. ¡Quién sabe y alguien no se anima a hacer una comparación entre
la obra de ambos!
Bien.
Jugando un poco a la ruleta rusa, le ha tocado el turno a Vinicius de Moraes.
Ese viejo carioca, bohemio empedernido que llegó a decir (según se cuenta), que
el whisky es el mejor amigo del hombre, un perro embotellado... Solo por ese
principio metodológico es imposible no simpatizar con Vinicius, pues todo aquel
que bebe whisky sabe cuánto esas palabras tienen de verdad. Imposible decir
aunque fuera una parte de lo que hizo este famoso músico, poeta, periodista,
diplomático, amigo, padre y mujeriego ciudadano entre 1913 y 1980. Pero quien
quiera saber algo al respecto, puede visitar el site oficial del poeta. Yo, por
mi parte, debo decir que mi contacto con los poemas de Vinícius comenzó antes
de venir a vivir a Brasil, durante mi primera visita a Rio de Janeiro, en 2008.
Antes de regresar a Costa Rica me fui a caminar un poco por la ciudad con la
intención de comprar algún libro de poemas y un diccionario de portugués. Fue
uno de los primeros poetas brasileños del que tuve noticia y, desde entonces,
sus poemas son recurrentes en mis lecturas sueltas, sin duda las mejores y de
más provecho. Debo decir, por rigor metodológico, que siempre que leo sus
poemas me hago acompañar de una buena cachaça. ¡Sarabá!
El
primer poema que quiero compartir con ustedes es un soneto, titulado Soneto da
separação. Claro que mi traducción no va a intentar guardar las proporciones
métricas del caso, aunque he intentado preservar algo de la musicalidad del
poema.
Soneto
da Separação
De repente do riso fez-se o pranto
Silencioso e branco como a bruma
E das bocas unidas fez-se a espuma
E das mãos espalmadas fez-se o espanto.
De repente da calma fez-se o vento
Que dos olhos desfez a última chama
E da paixão fez-se o pressentimento
E do momento imóvel fez-se o drama.
De repente, não mais que de repente
Fez-se de triste o que se fez amante
E de sozinho o que se fez contente.
Fez-se do amigo próximo o distante
Fez-se da vida uma aventura errante
De repente, não mais que de repente.
Oceano
Atlántico, a bordo do Highland Patriot,
a
camino de Inglaterra, setembro de 1938.
[Soneto de la separación// De repente de la
risa se hizo el llanto / Silencioso y blanco como la bruma / Y de las bocas unidas
se hizo la espuma / Y de las manos abiertas el espanto. // De repente de la calma
se hizo el viento / Que de los ojos deshizo la última llama / Y de la pasión se
hizo el presentimiento / Y del momento inmóvil se hizo el drama. // De repente,
no más que de repente / Se volvió triste lo que fue amante / Y solitario lo
contento. // Del amigo cercano nació el distante / Se hizo de la vida una
aventura errante / De repente, no más que de repente.]
Vinícius de Moraes escribió bastantes sonetos,
y la verdad que la escogencia de éste fue casualidad. Cualquier otro puede ser
igual de bueno; cito apenas algunos como referencia para quien quisiera buscar
más: Soneto do aniversário, Soneto da
maioridade, Soneto do gato morto, Soneto do Maior Amor, entre muchos otros.
Pues bien, siguiendo esta brevísima presentación, a seguir tenemos otro de mis
poemas favoritos:
O
Tempo nos Parques
O tempo nos parques é íntimo, inadiável,
imparticipante, imarcescível.
Medita nas altas frondes, na última palma
da palmeira
Na grande pedra intacta, o tempo nos
parques.
O tempo nos parques cisma no olhar cego
dos lagos
Dorme nas furnas, isola-se nos quiosques
Oculta-se no torso muscular dos fícus, o
tempo nos parques.
O tempo nos parques gera o silêncio do
piar dos pássaros
Do passar dos passos, da cor que se move
ao longe.
É alto, antigo, presciente o tempo nos
parques
É incorruptível; o prenúncio de uma
aragem
A agonia de uma folha, o abrir-se de uma
flor
Deixam um frêmito no espaço do tempo nos
parques.
O tempo nos parques envolve de redomas
invisíveis
Os que se amam; eterniza os anseios,
petrifica
Os gestos, anestesia os sonhos, o tempo
nos parques.
Nos homens dormentes, nas pontes que
fogem, na franja
Dos chorões, na cúpula azul o tempo
perdura
Nos parques; e a pequenina cutia
surpreende
A imobilidade anterior desse tempo no
mundo
Porque imóvel, elementar, autêntico,
profundo
É o tempo nos parques.
[El tiempo en los parques// El tiempo en los parques
es íntimo, inaplazable, imparticipante, inmarchitable. / Medita en las altas
copas, en la última rama de la palmera / En la gran piedra intacta, el tiempo
en los parques. / El tiempo en los parques ahonda en la mirada ciega de los
lagos / Duerme en las grutas, se aísla en los quioscos / Se oculta en el torso
muscular de las higueras, el tiempo en los parques. / El tiempo en los parques
crea el silencio del trinar de los pájaros / Del pasar de los pasos, del color
que se mueve en la distancia. / Es alto, antiguo, presiente el tiempo en los
parques / Es incorruptible; el presagio de una brisa / La agonía de una hoja,
el abrirse de una flor / Dejan un estremecimiento en el espacio del tiempo en
los parques. / El tiempo en los parques envuelve con redomas invisibles / A los
amantes; eterniza las ansias, petrifica / Los gestos, adormece los sueños, el
tiempo en los parques. / En los hombres durmientes, en los puentes que huyen,
en la hilera / de sauces, en la cúpula azul el tiempo perdura / En los parques;
y el pequeño agutí sorprende / La inmobilidad anterior de este tiempo en el
mundo / Porque inmóvil, elemental, auténtico, profundo / Es el tiempo en los
parques.]
Como
dije antes, la escogencia de estos dos poemas podría decirse que fue
casualidad, porque es muy difícil establecer un criterio que no sea puramente
subjetivo. Muchos otros poemas valen la pena y bien podrían haber sido
escogidos. Por otra parte, es importante tener en cuenta que Vinícius de Moraes
escribió muchísimas canciones y que su aporte a la música popular brasileira es
fundamental, en particular por su contribución para el éxito del conocido
género musical bossa nova, a partir de los años cincuenta, junto a grandes
nombres de la música del país como João Gilberto, Tom Jobim e Nara Leão. Pero bueno, parafraseando una de las más
famosas canciones del autor: Chega de Vinícius! Y vamos para otra parte...
Otro
de los poetas con cuya obra he tomado contacto en estos años ha sido Mario
Quintana. Este poeta, nacido en 1906 en Rio Grande del Sur (en la ciudad de
Alegrete, un municipio del interior del Estado), fue también periodista y
traductor de Proust, Virginia Woolf y muchos otros autores (por cierto, estoy
leyendo ahora su traducción de Mrs. Dalloway, una verdadera joya). Mario Quintana
falleció en 1994 y a pesar de su reconocimiento relativamente tardío (apenas en
1940 publicó su primer libro de poemas), es hoy considerado una de las
referencias de la lírica brasileira por sus poemas de tono intimista y por su
constante observación del mundo, de las "cosas simples", de los
otros... todo visto con ironía pero también con un profundo amor y casi con un
respeto trascendental, cuya mejor expresión puede ser un zapato, una nube, un
día en el mercado...
Esconderijos
do Tempo
Pela corola do gramofone
O Caruso cantava Una Furtiva Lágrima
e ninguém levava a mal aquele tom
fanhoso,
talvez porque todo o mundo sabia que ele
já estava morto.
Se alguém espiasse pela goela do
gramofone,
poderia ver como era o Outro Mundo,
mas ninguém olhava porque devia ser
muito, muito longe
a ponto de estragar o som daquela
maneira.
E o pobre Caruso cantava que te cantava
afogado pelas águas do tempo
e por isso a sua voz era ainda mais
pungente:
não é brinquedo estar morto e continuar
cantando.
Caruso, eu estou pensando estas coisas
não aqui e agora
mas naquele Café que tu sabes, lá por
volta de 1923...
Também não é brinquedo continuar vivo e
ficar
falando para o que passou!
[Escondrijos del tiempo// Por la corola del
gramófono / Caruso cantaba 'Una Furtiva Lágrima' / y nadie tomaba a mal aquella
entonación nasal, / talvez porque todo mundo sabía que él ya estaba muerto. /
Si alguien espiase por la garganta del gramófono, / podría ver cómo era el Otro
Mundo. / Pero nadie miraba porque debía ser muy, muy largo / a punto de
arruinar la música de / aquella manera. / Y el pobre Caruso canta que te canta,
ahogado por las aguas del tiempo / y por eso su voz era aún más punzante: / no
es un juego estar muerto y continuar cantando. / Caruso, yo estoy pensando
estas cosas no aquí y ahora, / sino en aquél café que tú conoces, allá por el
año 1923... / ¡Tampoco es un juego continuar vivo y continuar / hablando para
lo que pasó.]
Es
verdad; no es fácil seguir hablando para todo lo que pasó. Asomarse a ese Otro
Mundo temido, negado, deseado, ignorado... donde apenas somos una voz en el
gramófono o en nuestros ultramodernos aparatos de sonido... ¿Y al final? Al final, deberíamos dar más importancia
a las conversaciones de final de tarde, porque cada uno y cada una debe tener
también su 1923, su 1945, su 2012... Porque Caruso y nosotros cantamos desde el
mismo lugar. ¿Será que nuestras almas están perdidas? ¿Será que vale la pena
preguntarlo? No lo sé. Tal vez Quintana nos pueda decir algo:
Alma
perdida
Depois que é o corpo arremesado sobre o
cais do sono
Quem poderá dizer o que é feito da sua
alma milenária? Acaso
Ajunta-se às demais no primitivo abandono
do mundo
Acossadas em grutas
Em profundas florestas
Onde se desenrolam imensamente as
serpentes
E arde em silenciosa brasa o olhar fixo
das feras?
Ou prostra-se ante os Deuses bárbaros
Com seus látegos de raios
Ou seus pés de pedra imóveis e pesados
como montanhas?
Ah! Leva então muitos e muitos séculos
até que a madrugada
Feita do cricrilar dos derradeiros grilos
Das cabeleiras úmidas e pendidas dos
salsos
Até que a mão da madrugada
Afague
Suavemente as feições do adormecido à
deriva...
Sim! À noite, as almas deste mundo vagam
em alcatéias como lobos,
O medo as traz unidas e ferozes
E só uma ou outra –a minha?– às vezes,
solitária, fica...
–Olha:
Aquele negro, aquele enorme cão uivando
para a Lua!
[Alma perdida // Después que el cuerpo es
arrojado contra el atracadero del sueño / ¿Quién podría decir lo que pasa con
su alma milenaria? ¿Acaso / Se junta con las otras en el primitivo abandono del
mundo / Asediadas en grutas / En bosques profundos / Donde se desenroscan
inmensamente las serpientes / Y arde en silencioso tizón la mirada fija de las
bestias? / ¿O se prostra frente los Dioses bárbaros/ Con sus látigos de rayos /
O sus pies de piedra inmóviles y pesados como montañas? / ¡Ah! Lleva entonces muchos
y muchos siglos hasta que la madrugada / Hecha del cricrilar de los últimos
grillos / De cabelleras húmedas colgadas del llanto / Hasta que la mano de la
madrugada / Ahogue / Suavemente los rasgos del adormecido a la deriva... / ¡Sí!
De noche, las almas de este mundo vagan en manadas como lobos, / El miedo las
mantiene juntas y feroces / Y solo una u otra –¿la mía?– a veces, solitaria,
aguarda... / –Mira: /¡Aquél negro, aquel enorme perro aullando a la Luna!]
Llegado
a este punto debo decir algo: nunca antes me tocó hacer una selección de poemas
que me gustasen para una presentación así, brevísima... Es una tarea muy
difícil. Para escoger estos dos, tuve que leer y releer y discriminar contra mi
voluntad varios otros poemas, y como en los casos anteriores, la decisión es
casi aleatoria. Como resultado, lo que puedo es asegurarles que vale la pena
aventurarse un poco en la poesía de Quintana, es un viaje del que uno no
regresa siendo el mismo...
Y
hablando de no ser los mismos, ¿qué tal si le entramos a otro de los
infaltables poetas contemporáneos de este Brasil inmenso? Estoy hablando de
João Cabral de Melo Neto, nordestino nacido en Recife en el año de 1920, que en
1942 vino a parar en Rio de Janeiro y en 1945 inició su carrera como
diplomático, que desempeñaría durante largos años. Falleció en Rio de Janeiro
hace relativamente poco, en 1999, ya reconocido nacional e internacionalmente.
A pesar de ese reconocimiento general, no se trata de un autor de fácil
lectura; sus poemas, muchas veces, podrían decirse como cortados en piedra;
otras veces, de una plasticidad sensual e intelectual al mismo tiempo, onírica
y racional, siempre uniendo a los trancos y barrancos los contrarios, de lo
cual resulta una poesía nueva, es decir, antigua porque nueva, y por eso otra
vez antigua. Sus versos se deslizan con una cadencia, de pronto, interrumpida
por un corte de ritmo o por una imagen imprevista, que nos deslumbra. Eso sin
hablar de las dificultades léxicas que un lector de lengua castellana debe
enfrentar, lo que no le resta a sus poemas la cualidad de encantamiento de los
verdaderos hechizos verbales (por el contrario, creo que la refuerza).
Para
presentar a este autor pensé en escoger dos fragmentos de su conocidísimo poema
Morte e vida Severina (Auto de Natal Pernambucano), texto que retrata la dura
realidad (de ahí el uso de la palabra severina, queriendo significar severidad,
rigurosidad, adversidad, dureza) de los nordestinos, cuyo drama social,
econômico e cultural acompaña toda la historia de Brasil. Este poema habla de
la rudeza de la vida en los sertões, de la emigración, de la lucha por la
sobrevivencia en una región históricamente sometida a la explotación y
expropiación por parte de diversas potencias externas y poderes internos (es
importante hablar del fenómeno del coronelismo), pero que conserva,
orgullosamente, su cultura popular y la memoria, la identidad y la promesa de
que las cosas cambiarán un día. Para mí es imposible siquiera retratar un poco
la complejidad de la cultura nordestina del Brasil, pero no me cabe la menor
duda de que el título de este ensayo se aplica a la perfección a su poesía, en
la cual el paisaje adquiere contornos protagónicos y determinantes en la vida
de los distintos personajes del pueblo: la sequía, la piedritud del ambiente,
la vegetación resistente de la caatinga que simboliza la persistencia de esas
gentes que, debajo de su dureza aparente, encierran un corazón de flores y una
alegría y luminosidad que pocas veces el género humano alcanzó. Pero bueno,
dejemos hablar a los poemas desde el fondo primordial de ese corazón...
Morte
e vida severina
(Auto
de Natal Pernambucano)
O retirante explica ao leitor quem é e a
que vai
— O meu nome é Severino,
como não tenho outro de pia.
Como há muitos Severinos,
que é santo de romaria,
deram então de me chamar
Severino de Maria;
como há muitos Severinos
com mães chamadas Maria,
fiquei sendo o da Maria
do finado Zacarias.
Mas isso ainda diz pouco:
há muitos na freguesia,
por causa de um coronel
que se chamou Zacarias
e que foi o mais antigo
senhor desta sesmaria.
Como então dizer quem fala
ora a Vossas Senhorias?
Vejamos: é o Severino
da Maria do Zacarias,
lá da serra da Costela,
limites da Paraíba.
Mas isso ainda diz pouco:
se ao menos mais cinco havia
com nome de Severino
filhos de tantas Marias
mulheres de outros tantos,
já finados, Zacarias,
vivendo na mesma serra
magra e ossuda em que eu vivia.
Somos muitos Severinos
iguais em tudo na vida:
na mesma cabeça grande
que a custo é que se equilibra,
no mesmo ventre crescido
sobre as mesmas pernas finas,
e iguais também porque o sangue
que usamos tem pouca tinta.
E se somos Severinos
iguais em tudo na vida,
morremos de morte igual,
mesma morte severina:
que é a morte de que se morre
de velhice antes dos trinta,
de emboscada antes dos vinte,
de fome um pouco por dia
(de fraqueza e de doença
é que a morte severina
ataca em qualquer idade,
e até gente não nascida).
Somos muitos Severinos
iguais em tudo e na sina:
a de abrandar estas pedras
suando-se muito em cima,
a de tentar despertar
terra sempre mais extinta,
a de querer arrancar
algum roçado da cinza.
Mas, para que me conheçam
melhor Vossas Senhorias
e melhor possam seguir
a história de minha vida,
passo a ser o Severino
que em vossa presença emigra.
Encontra dois homens carregando um
defunto numa rede, aos gritos de "ó irmãos das almas! irmãos das almas!
não fui eu que matei não!"
— A quem estais carregando,
irmãos das almas,
embrulhado nessa rede?
dizei que eu saiba.
— A um defunto de nada,
irmão das almas,
que há muitas horas viaja
à sua morada.
— E sabeis quem era ele,
irmãos das almas,
sabeis como ele se chama
ou se chamava?
— Severino Lavrador,
irmão das almas,
Severino Lavrador,
mas já não lavra.
— E de onde que o estais trazendo,
irmãos das almas,
onde foi que começou
vossa jornada?
— Onde a Caatinga é mais seca,
irmão das almas,
onde uma terra que não dá
nem planta brava.
— E foi morrida essa morte,
irmãos das almas,
essa foi morte morrida
ou foi matada?
— Até que não foi morrida,
irmão das almas,
esta foi morte matada,
numa emboscada.
— E o que guardava a emboscada,
irmão das almas,
e com que foi que o mataram,
com faca ou bala?
— Este foi morto de bala,
irmão das almas,
mais garantido é de bala,
mais longe vara.
— E quem foi que o emboscou,
irmãos das almas,
quem contra ele soltou
essa ave-bala?
— Ali é difícil dizer,
irmão das almas,
sempre há uma bala voando
desocupada.
— E o que havia ele feito,
irmãos das almas,
e o que havia ele feito
contra a tal pássara?
— Ter um hectares de terra,
irmão das almas,
de pedra e areia lavada
que cultivava.
— Mas que roças que ele tinha,
irmãos das almas,
que podia ele plantar
na pedra avara?
— Nos magros lábios de areia,
irmão das almas,
os intervalos das pedras,
plantava palha.
— E era grande sua lavoura,
irmãos das almas,
lavoura de muitas covas,
tão cobiçada?
— Tinha somente dez quadros,
irmão das almas,
todos nos ombros da serra,
nenhuma várzea.
— Mas então por que o mataram,
irmãos das almas,
mas então por que o mataram
com espingarda?
— Queria mais espalhar-se,
irmão das almas,
queria voar mais livre
essa ave-bala.
— E agora o que passará,
irmãos das almas,
o que é que acontecerá
contra a espingarda?
— Mais campo tem para soltar,
irmão das almas,
tem mais onde fazer voar
as filhas-bala.
— E onde o levais a enterrar,
irmãos das almas,
com a semente de chumbo
que tem guardada?
— Ao cemitério de Torres,
irmão das almas,
que hoje se diz Toritama,
de madrugada.
— E poderei ajudar,
irmãos das almas?
vou passar por Toritama,
é minha estrada.
— Bem que poderá ajudar,
irmão das almas,
é irmão das almas quem ouve
nossa chamada.
— E um de nós pode voltar,
irmão das almas,
pode voltar daqui mesmo
para sua casa.
— Vou eu, que a viagem é longa,
irmãos das almas,
é muito longa a viagem
e a serra é alta.
— Mais sorte tem o defunto,
irmãos das almas,
pois já não fará na volta
a caminhada.
— Toritama não cai longe,
irmão das almas,
seremos no campo santo
de madrugada.
— Partamos enquanto é noite,
irmão das almas,
que é o melhor lençol dos mortos
noite fechada.
[Muerte y vida severina (Auto de Navidad Pernambucano) // El retirante explica al lector quién es y a qué va –Mi nombre es
Severino, / pues no tengo otro de pila. / Como hay muchos Severinos, / que es
santo de romería, / dieran entonces en llamarme / Severino de María; / como hay
muchos Severinos / con madres llamadas María, / fui quedando como el de María,
/ la del finado Zacarías. / Pero eso todavía dice poco: / hay muchos en la
parroquia, / por causa de un coronel / que se llamó Zacarías / y que fue el más
antiguo señor / de estas sesmarias./ ¿Como, pues, decir quién habla ahora a Sus
Señorías? / Veamos: es Severino / de la María de Zacarías, / de allá, de la
Sierra de la Costilla, / de la frontera de Paraíba. / Pero eso, todavía, dice
poco: / ya que al menos cinco más había llamados Severino / hijos de tantas
Marías / mujeres de otros tantos, ya finados, Zacarías, / viviendo en la misma
sierra / flaca y huesuda en que yo vivía. / Somos muchos Severinos / iguales en
todo en la vida: / la misma cabeza grande / que con costos se equilibra, / el
mismo vientre crecido / sobre las mismas piernas finas, / e iguales también
porque la sangre / que usamos tiene poca tinta. / Y si somos Severinos / iguales
en todo en la vida, / morimos de muerte igual, / misma muerte severina: /
muerte de que se muere / de vejez sin tener treinta, / de emboscada antes de
los veinte, / de hambre un poco cada día
/ (de debilidad y enfermedad / es que la muerte severina / ataca en cualquier
edad, / incluso a gente no nacida). / Somos muchos Severinos / iguales en todo
y en destino: / y de ablandar estas piedras / sudando mucho encima, / y de
intentar despertar / tierra siempre más extinta, / y de querer arrancar / algún
fruto de la ceniza. / Mas, para que me conozcan / mejor Sus Señorías / y que
puedan mejor seguir / la historia de mi vida, / paso a ser Severino / que en
vuestra presencia emigra.
Encuentra dos hombres cargando un
difunto en una red, con gritos de “¡oh, hermanos de las almas! ¡hermanos de las
almas! ¡no fui yo quien lo mató!”
–¿A quién estáis cargando, /
hermanos de las almas, / envuelto en esa red? / Decidme, quiero saber. / –A un
difunto de nada, / hermano de las almas, / que hace muchas horas viaja / a su
morada. / –¿Y sabéis quién era, / hermanos de las almas, / sabéis cómo se llama
/ o se llamaba? / –Severino Labrador, / hermano de las almas, / mas ya no
labra. / –¿Y de dónde lo estáis trayendo, / hermanos de las almas, / dónde
comenzó / vuestra jornada? / –Donde la Caatinga es más seca, / hermano de las
almas, / en una tierra que no dá / ni yerba mala. / –¿Y fue muerta esa muerte,
/ hermanos de las almas, / esa muerte fue muerta / o fue matada? / –Pues no ha
sido muerta, / hermano de las almas, / esta fue muerte matada / en una
emboscada. / –¿Y qué escondía la emboscada, / hermanos de las almas, / y con
qué lo mataron, / puñal o bala? / –Este fue muerto de bala, / hermano de las
almas, / es más seguro de bala, / más hondo pasa. / –¿Y quién lo emboscó, /
hermanos de las almas, / quién contra él soltó / esa ave-bala? / –Eso es
difícil decir, / hermano de las almas, / hay siempre una bala volando /
desocupada. / –¿Y qué fue lo que hizo, / hermano de las almas, qué fue lo que
él hizo / contra la tal pájara? / –Tener un pedazo de tierra, / hermano de las
almas, / de piedra y arena lavada / que cultivaba. / –¿Mas qué semillas tenía,
/ hermanos de las almas, / que podía plantar / en la piedra avara? / –En los
rancios labios de arena, / hermano de las almas, / en los intervalos de las
piedras / paja plantaba. / –¿Y eran grandes sus cultivos, / hermanos de las
almas, / cultivo de muchos surcos, / tan codiciado? / –Tenía apenas diez
cuadras, / hermano de las almas, / en los hombros de la sierra, / nada en las
vegas. / –¿Por qué entonces lo mataron, / hermanos de las almas, / por qué lo mataron
/ con espingarda? / –Quería dispersarse más, hermano de las almas, / volar más
libre / esa ave-bala. / –¿Y ahora qué pasará, / hermanos de las almas, / qué
sucederá / contra la espingarda? / –Hay más campo para soltar, / hermano de las
almas, / más donde hacer volar / las aves-bala. / –¿Y dónde lo lleváis a
enterrar, / hermanos de las almas, / con la semilla de plomo / que lleva
guardada? / –Al cementerio de Torres, / hermano de las almas, / hoy llamado /
Toritama, / de madrugada. / –¿Y puedo ayudar, / hermanos de las almas? / Voy a
pasar por Toritama, / me queda a camino. / –Claro que puede ayudar, / hermano
de las almas, / es hermano de las almas quien escucha / nuestra llamada. /
–Alguno de nosotros podrá regresar, / hermano de las almas, / regresar de aquí
mismo / para su casa. / –Yo voy, que la jornada es larga, / hermanos de las
almas, / es muy largo el viaje / y la sierra, alta. / -Tiene más suerte el
difunto, / hermanos de las almas, / pues ya no hará de vuelta / la caminada. /
–Toritama no está tan largo, / hermano de las almas, / llegaremos al campo
santo / de madrugada. / –Partamos aún de noche, / hermano de las almas, / que
el mejor lienzo para los muertos / es la noche cerrada.]
Solamente
deseo acotar algunas cuestiones relativas a mi traducción, pues dejé algunas
palabras o incluso expresiones en su forma original. Lo primero tiene que ver
con el vocablo sesmarias, que designa una forma de administración de tierras
usada durante la Colonia, mediante la cual la Corona portuguesa cedía a los
llamados sesmeiros el derecho a explotar, en su nombre y mediante el eventual
pago de un tributo (la verdad, nadie lo pagaba), tierras "incultas o
abandonadas" en sus domínios de ultramar.
Preferí conservar el término por razones tanto históricas cuanto
estéticas. El mismo criterio para el concepto de retirante, que sería imposible
traducir al español pero que hace sentido en nuestra lengua: ese término
designa a los nordestinos emigrantes que salieron (y salen todavía, aunque en
menor número) de todos los rincones de la región en dirección al litoral, en
busca de mejores condiciones de vida. Finalmente, dejé la palabra caatinga sin
traducir porque es intraducible, toda vez que es el nombre de uno de los
principales biomas brasileños, que domina gran parte del nordeste del país. La
otra cuestión difícil fue la expresión irmãos das almas, cuya traducción
mantuve literal por falta de algo mejor. Me parece que este giro podría
traducirse con algo así como buenos cristianos y buen cristiano, hombre
caritativo... toda vez que también la frase original parece tener un carácter
religioso. No obstante, me pareció que perdía intensidad dramática y que, en
tanto leit-motiv, mantener la traducción literal podría terminar haciendo
sentido. Hay que decir, a mi favor, que el poema fue pensado como un auto
religioso, por lo cual la repetición de frases clave adquiere una relevancia no
apenas rítmica, sino también dramática, al reforzar determinados aspectos de la
obra.
Y
ya que nos vinimos al nordeste, otro de los poetas que me alegro mucho en
presentarles, pero éste de forma especialmente sentida, es al cearense Patativa
do Assaré. Fue apenas hace unos meses que supe de su obra y fue uno de esos
descubrimientos que uno no espera y que, quizá por eso, más nos deslumbran.
Pero quizá "deslumbrar" no sea la mejor palabra, porque un
deslumbramiento pasa rápido, mientras que a mí me parece que Patativa do Assaré
será un presente que perdurará toda mi vida.
Agricultor
hijo de agricultores, Antônio Gonçalves da Silva (quien unos años más tarde
ganaría el seudónimo por el que quedó conocido, en honor al bello y triste
canto de las patativas), fue un poeta, compositor y repentista (improvisador)
de inspiración popular cuya poesía retrata las penurias, alegrías y las luchas
del pueblo nordestino. Nació en 1909 en la ciudad de Assaré, en el estado de
Ceará, donde también falleció, en 2002, a los 93 años de edad. Aunque la
lectura de sus poemas es rica e intensa, su obra solo adquiere pleno sentido
como obra recitada, por su carácter oral, por la fuerza dramática y afectiva
con que el autor (que sabía de memoria todos sus poemas) compartía con el mundo
sus versos.
Hay
un bellísimo documental del año 2009 titulado Patativa do Assaré – Ave Poesia,
que puede ser bajado de la internet, que retrata de cuerpo entero a este hombre
extraordinario cuyo canto siempre acompañó las luchas de su pueblo,
posicionándose contra la injusticia y dignificando la hondura humana de sus
personajes. Y bueno, al igual que en los casos anteriores, la selección de uno
o dos poemas de este autor es tarea extremadamente difícil, no obstante, los
que aquí presento me parece que resumen bien el espíritu de la poesía de este
hombre matuto, luchador e bondadoso que durante casi un siglo iluminó con sus
palabras el mundo a su alrededor y que aún hoy sigue brillando, allá en los
cielos del Nordeste de Brasil y en todos los rincones que guardan su poesía
como el testimonio de la dignidad y la belleza que habitan el corazón de los
pobres de este mundo.
Debo
decir, por otra parte, que Patativa me resulta el más intraducible de los
poetas hasta aquí presentados, dada no solo la utilización de muchos términos
locales, como dada también la utilización de giros del habla coloquial
campesina del Nordeste que resultan imposibles (para mí), de traduzir
adecuadamente para el castellano. Así, la traducción que ofrezco pretende hacer
legibles los poemas escogidos para un lector/a de nuestra lengua, aunque
sacrificando la riqueza coloquial por la formalidad del verso. Por eso, los
invito a aproximarse del poeta en su escritura pulida y local, vibrante y
universal a un tiempo. Hay algunos audios disponibles en la internet que pueden
acompañar esta lectura, inclusive, de uno de los poemas que he escogido para
compartir con ustedes. (Ver:
<http://som13.com.br/raimundo-fagner/albums/soro/vida-sertaneja-patativa-do-assare/traducao>).
Como
ustedes podrán ver, si comparada con el verso original y con el audio (que, por
cierto, es en voz del mismo Patativa), mi traducción es bastante sin gracia.
¡Ni modo! Yo quedaré contento si en algunos giros difíciles pude ayudar para
una comprensión mejor del poema en este enjundioso portugués campesino,
rústico, tan distinto del portugués erudito de los otros poetas con los que
comenzamos a recorrer los caminos de la poesía brasileira.
Los
poemas que he escogido se titulan Vida
sertaneja y Vaca Estrela e Boi Fubá.
Son dos de las piezas más conocidas de Patativa, ambos expresando la dura
realidad del nordestino en su miseria (impuesta, secular... y dolorosamente
actual), en su tristeza frente a las migraciones vividas como destierro, cuando
parten para el sur en busca de alguna oportunidad económica y social; pero
también expresan los valores y la cultura de la cual estas personas se
enorgullecen y que constituyen su referente vital más profundo, su punto de
partida y también su horizonte de llegada. La poesía de Patativa, conforme uno
va adentrándose en ella, refleja como ninguna otra los paisajes de una inmensa
región cuya importancia para la nación brasileña es abrumadora: es imposible entender
Brasil sin el aporte del Nordeste, en todos los órdenes de la vida social.
Por
eso, lo que más me conmovió cuando supe de su existencia, gracias al documental
de Rosemberg Cariry ya indicado, fue ver el llanto y la emoción de sus
coterráneos el día de su funeral: un llanto simple, sorprendido, profundo, pero
al mismo tiempo leve y agradecido... solo en ese instante entendí que Patativa
había alcanzado la gesta más maravillosa, la verdadera flor a la que todo poeta
genuino ha aspirado alguna vez: vivir en el corazón de su pueblo. En el corazón
de ese pueblo rústico cuyo torrente de angustia y esperanza Patativa cantó como
nadie (a pesar de haber muchos, muchísimos poetas nordestinos de extraordinaria
fama y aceptación popular).
Vida
Sertaneja
Sou matuto sertanejo,
Daquele matuto pobre
Que não tem gado nem quêjo,
Nem ôro, prata, nem cobre.
Sou sertanejo rocêro,
Eu trabaio o dia intêro,
Que seja inverno ou verão.
Minhas mão é calejada,
Minha péia é bronzeada
Da quintura do sertão.
Por força da natureza,
Suo poeta nordestino,
Porém só canto a pobreza
Do meu mundo pequenino.
Eu não sei cantá as gulora,
Também não canto as vitora
Dos herói com seus brasão,
Nem o má com suas água...
Só sei cantá minhas mágua
E as mágua de meus irmão.
Canto a vida desta gente
Que trabaia inté morrê
Sirrindo, alegre e contente,
Sem dá fé do padecê,
Que, mesmo na desventura,
Se sente alegre e feliz,
Sem nada sabê na terra,
Sem sabê se existe guerra
De país cronta país.
Eu canto o forte cabôco,
De gibão e chapéu de côro,
Que, com corage de lôco,
Infrenta a raiva do tôro
Com um agudo ferrão.
E das noite de São João
Eu canto as bela foguêra
Com seu fogo milagroso,
Segredo misterioso
Da moça casamentêra.
Eu canto o setão querido,
A fonte dos meus poema,
Onde se iscuta o tinido
Do grito da sariema,
E onde o sertanejo véio
Observa os Evangéio
E nas noites de luá,
Sirrindo, alegre e ditoso,
Conta a históra de Trancoso
Para o seu neto iscutá.
Sou sertanejo e me gabo
De já tê visto o vaquêro,
Atrás do novio brabo
atravessá o tabulêro.
Amo a vida camponesa,
nunca invejei a beleza
E a fantasia da praça.
Eu sou irmão do cabôco,
Que ri, que zomba e faz pôco
De sua prope desgraça.
Cabôco que não cubiça
Riqueza nem posição
E nem aceita a maliça
Morá no seu coração.
Cabôco que, nesta vida,
Além de sua comida,
O que mais estima é qué,
É a paz, a honra e o brio,
O carinho de seus fio
E a bondade da muié.
O que mais preza e percura
O matuto camponês
É não quebrá sua jura,
Que, no casamento, fez.
Sem enfado e sem preguiça,
Quando vai uvi missa,
De paz, amô e alegria,
Leva o seu coração cheio,
Prumode uvi os consêio
Do padre da freguesia.
E assim, na sua peleja,
Com a famia que tem,
Não inveja nem deseja
O gozo de seu ninguém.
Mas, por infelicidade,
Cronta seu gosto e vontade,
Munta vez, o pobre vê
A muié morrê de parto,
Gemendo dentro de um quarto,
Sem ninguém lhe socorrê.
Morre aquela criatura,
Depois, a pobre coitada,
No rumo da sepultura,
Vai numa rede imbruiada.
Um adjunto de gente,
Uns atrás, ôtros na frente,
Num apressado rojão,
Quando um sorta, o ôtro pega:
É assim que se carrega
Morto pobre no sertão.
Fica, o viúvo, coitado!,
De arma triste e dilurida,
Para sempre separado
Do mió da sua vida,
Mas, porém, não percebeu
Que a sua muié morreu,
Só por fartá um dotô.
E, como nada conhece,
Diz, rezando a sua prece:
Foi Deus que ditriminou!
Pensando assim desta forma,
Resignado, padece;
Paciente, se conforma
Com as coisa que acontece.
Coitado! Ingnora tudo,
Pois ele não tem estudo,
Também não tem assistença.
E por nada conhecê
Em tudo o camponês vê
O dedo da Providença.
Só a coisa que o matuto
Conhece, repara e vê
É tê que pagá tributo
Sem ninguém lhe socorrê,
É derramar seu suó,
Com paciença de Jó,
Mode botá seu roçado,
Esperto, forte e disposto
E tê que pagá imposto
Sem ninguém tê lhe ajudado.
Às vez, alegre e contente,
Quando é tempo de fartura,
Ele diz pra sua gente:
Nossa safra tá segura!
Mas, de repente, intristece,
Pruquê magina e conhece
Que os home de posição
Só óia para o seu rosto
Pra ele pagá imposto
Ou votá nas inleição.
Quando aparece um sujeito,
De gruvata e palitó,
Todo alegre e satisfeito,
Como quem caça chodó,
O matuto esperiente
Repara pra sua gente
E, sem tê medo de errá,
Diz, com um certo desgosto:
Ele vem cobrá imposto
Ou pedi pra nós votá.
[Vida sertaneja // Soy campesino sertanejo, / De
aquellos campesinos pobres / que no tienen vaca ni queso, / ni oro, ni plata,
ni cobre. / Soy sertanejo labrador, / Trabajo el dia entero / Sea inviero o sea
verano. / Mis mano es callosa, / Mi pierna está bronceada / por el calor del
sertão. // Por fuerza de la naturaleza, / Soy poeta nordestino, / Pero solo
canto la pobreza / De mi mundo pequeñito. / Yo no sé cantar las glorias, /
Tampoco canto las victorias / De los héroes con sus blasones, / Ni el mar con
sus aguas... / Solo sé cantar mis penas / Y las penas de mis hermanos. // Canto
la vida de esta gente / Que trabaja hasta morir / Sonriendo, alegre y contenta,
/ Sin dar fe del padecer, / De esta gente sin lectura, / Que, aún en la
desventura, / Se siente alegre y feliz, / Sin saber nada en la tierra, / Sin
saber si existe guerra / De país contra país. // Yo canto al mestizo fuerte, /
de gabán y sombrero de cuero, / Que, con coraje de loco, / Enfrenta la rabia
del toro, / Con un agudo punzón. / Y de las noches de San Juan / Yo canto las bellas hogueras / Con su fuego
milagroso, / Secreto misterioso / de la moza casamentera. // Yo canto el sertão
querido, / La fuente de mis poemas, / Donde se escucha el tañido / Del grito de
la sariama / Y donde el sertanejo viejo /
Observa los evangelios / Y en las noches de luna, / Sonriendo, alegre y
dichoso, / Cuenta la historia de Trancoso / Para su nieto escuchar. // Soy
sertanejo y presumo / De ya haber visto al vaquero, / Atrás del novillo bravo,
/ Atravesar el campo yermo. / Amo la vida campesina, / Nunca envidié la belleza
/ ni la fantasía de las plazas. / Soy hermano del mestizo, / Que ríe, que se
burla y poco hace / Por su propia desgracia. // Mestizo que no codicia /
Riqueza ni posición / Ni acepta la malícia / Habitar en su corazón. / Mestizo
que, en esta vida, / Más que su comida, / Lo que más estima y quiere, / Es la
paz, la honra y el brío, / El cariño de sus hijos / Y la bondad de la mujer. //
Lo que más aprecia y procura / El simple campesino / Es no romper la promesa /
Que, en su casamiento, hizo. / Sin enfado y sin pereza, / Cuando va escuchar la
misa, / De paz, amor y alegría / Lleva el corazón lleno, / Para oír los
consejos / Del padre de la feligresía. // Y así, en su lucha, / Con la familia
que tiene, / No envidia ni desea / El gozo de don nadie. / Mas, por
infelicidad, / Contra su gusto y voluntad, / Muchas veces, el pobre ve / La
mujer morir de parto, / Gimiendo dentro de un cuarto, / Sin nadie que la
socorra. // Muere aquella criatura, / Después, la pobre sufrida, / Camino de la
sepultura, / Va en una manta enrollada. / Un grupo de gente, / Unos atrás,
otros enfrente, / En presurosa procesión, / Cuando uno suelta, el otro agarra:
/ Es así como se carga / Muerto pobre en el sertão. // ¡Queda, el viudo, sin
consuelo! / Con el alma triste y dolorida, / Para siempre separado / De lo
mejor de su vida,/ Sin embargo, no se da cuenta / Que su mujer murió, / Por
faltar un doctor. / Y, como nada conoce, / Dice, rezando sus preces: / Fue Dios
quien decidió! // Pensando de esta forma, / Resignado, padece; / Paciente, se
conforma / Con las cosas que acontecen. / Pobre! Lo ignora todo, / Pues no
tiene estudio, / Y menos aún asistencia. / Y por nada conocer, / En todo el
campesino ve / La mano de la Providencia. // Lo único que el simple / Conoce,
repara y ve / Es que debe pagar tributos / Sin nadie le socorrer, / Es derramar
su sudor, / Com paciencia de Job, / para sembrar su tierra, / Ágil, fuerte y
dispuesto / Sin nadie haberle ayudado. // A veces, alegre y contento, / Cuando
es tiempo de hartura, / Dice él para su gente: / Nuestra cosecha está segura! /
Pero, de repente, entristece, / Porque imagina y conoce / Que los hombres de
posición, / Solo miran su rostro / Para él pagar impuestos / O votar en la
elección. // Cuando aparece un sujeto, / De corbata y paletó, / Todo alegre y
satisfecho, / Como quien busca un amor, / El cholo astuto / Mira sus pobres
gentes / Y, sin miedo de errar, / Dice, con un cierto disgusto: / Este viene a
cobrar impuestos / O a pedirnos ir a votar.]
Este
poema es, quizá, una de las composiciones más conocidas de Patativa, aunque he
tenido que dejar por fuera poemas de excelente factura, pues me interesaba
mucho este retrato de la vida sertaneja, o sea, de la vida en los llamados
sertões, regiones del interior (en este caso, del Nordeste), donde prevalecen
duras condiciones climáticas y donde la pobreza material ha curtido la vida de
hombres y mujeres a lo largo de los siglos pero donde, también, una rica
cultura popular se extiende como una forma de resistencia y memoria que hacen
de estas regiones genuinos canteros del alma del país. Y en ese mismo sentido
he escogido otro poema para compartir con ustedes ahora, que es uno de sus más
famosos y emotivos poemas:
Vaca
Estrela e Boi Fubá
Seu dotô, me dê licença
Pra minha história eu contá.
Se hoje eu tou na terra estranha
E é bem triste o meu pená,
Mas já fui muito feliz
Vivendo no meu lugá.
Eu tinha cavalo bom,
Gostava de campeá
E todo dia aboiava
Na portêra do currá.
Ê ê ê ê Vaca Estrela,
Ô ô ô ô Boi Fubá.
Eu sou fio do Nordeste,
Não nego o meu naturá
Mas uma seca medonha
Me tangeu de lá pra cá.
Lá eu tinha meu gadinho
Não é bom nem imaginá,
Minha bela Vaca Estrela
E o meu lindo Boi Fubá,
Quando era de tardezinha
Eu começava a aboiá.
Ê ê ê ê Vaca Estrela,
Ô ô ô ô Boi Fubá.
Aquela seca medonha
Fez todo se trapaiá;
Não nasceu capim no campo
Para o gado sustentá,
O sertão esturricou,
Fez os açude secá,
Morreu minha Vaca Estrela,
Se acabou meu Boi Fubá,
Perdi todo quanto tinha
Nunca mais pude aboiá.
Ê ê ê ê Vaca Estrela,
Ô ô ô ô Boi Fubá.
E hoje, nas terra do Sú,
Longe do torrão natá,
Quando vejo em minha frente
Uma boiada passá,
As água corre dos óio,
Começo logo a chorá,
Me lembro da Vaca Estrela,
Me lembro do Boi Fubá;
Com sodade do Nordeste
Dá vontade de aboiá.
Ê ê ê ê Vaca Estrela,
Ô ô ô ô Boi Fubá.
[Vaca Estrella y buey Fubá // Señor Doctor, me
de licencia / Para mi historia contar. / Si hoy estoy en tierra extraña / Y es
muy triste mi penar, / Ya fui muy feliz / Viviendo en mi lugar. / Tenia un buen
caballo / Y me gustaba campear / Todo el día boyeaba / En la puerta del corral
/ É é é é Vaca Estrella, / Ó ó ó ó Buey Fubá. // Soy hijo del Nordeste, / No
niego mi natural / Pero una sequía fatal / Me trajo de allá para acá. / Allá
tenía mis vaquitas / No me hace bien recordar, / Mi bella Vaca Estrella / Y mi
lindo Buey Fubá, / Cuando se hacía de tardecita / Yo comenzaba a boyear. / É é
é é Vaca Estrella, / Ó ó ó ó Buey Fubá. // Aquella sequía espantosa / Todo lo
complicó; / No nació yerba en el campo / Para el ganado pastar, / El sertão se
abrasó, / Hizo secar las pozas, / Murió mi Vaca Estrella, / Acabó mi Buey Fubá,
/ Perdí todo lo que tenía / Nunca más pude boyear. / É é é é Vaca Estrella, / Ó
ó ó ó Buey Fubá. // Y hoy, en las tierras del Sur, / Lejos del terrón natal, /
Cuando veo enfrente / Una boyada pasar, / Las aguas corren de mis ojos, / Comienzo
ahí mismo a llorar, / Recuerdo mi Vaca Estrella, / Recuerdo mi Buey Fubá; / Con
nostalgia del Nordeste / Siento deseos de boyear. / É é é é Vaca Estrella, / Ó
ó ó ó Buey Fubá.]
Cabe
anotar que el verbo aboiar, tal como
utilizado aquí por Patativa, hace referencia a la acción de guiar el ganado con
una tonada triste y melancólica... No obstante, no encontré equivalente en
español, lo que seguramente se debe a mi desconocimiento práctico relativo a
las tareas de criación de animales. Preferí acuñar un verbo que, aunque no
existe, tal vez transmita esa sensación: boyear. Quizá de esa forma, al menos
una parte del poder de evocación y la tristeza que encierra este poema
permanezcan en la versión que ofrezco a ustedes, representados por esos dos
animales amados que parecen resumir la añoranza del sertanejo migrante que, a
la distancia, recuerda los días de su vida campesina.
Habiendo
recorrido los sertões nordestinos de la mano de João Cabral de Melo Neto y de
Patativa do Assaré, haremos maletas hacia otro punto de la rica y vasta
geografía brasileña: nos vamos un ratito al Pantanal matogrossense. Allí, vamos
a visitar, aunque sea de una forma breve, a otro de mis poetas favoritos:
Manoel de Barros. Nacido en 1916 en Mato Grosso, después de recorrer el mundo
terminó instalándose en el vecino Mato Grosso del Sur, donde actualmente
reside. Es quizá el poeta brasileño vivo más instigante y, a pesar de los
diversos premios recibidos, se mantiene apartado del mundo literario, en su
residencia pantanera. Para quien desee saber algo más sobre él y, más aún,
sobre su obra, recomiendo bajar de la internet el excelente documental titulado
Só dez por cento é mentira. A desbiografia oficial de Manoel de Barros.
Para
presentarlo aquí he escogido dos poemas que me gustan mucho y que espero poder
traducir de forma aproximada, dado que el autor acostumbra acuñar palabras
propias y la construcción de sus versos no siempre favorece una equivalencia
fácil en otra lengua... Así, el primer poema seleccionado se titula O Homem de
lata, tomado del poemario Gramática expositiva do chão (1966).
O Homem de Lata
A Paulino de Souza
O homem de lata
arboriza por dois buracos
no rosto
O homem de lata
é armado de pregos
e tem natureza de enguia
O homem de lata
está na boca de espera
de enferrujar
O homem de lata
se relva nos cantos
e morre de não ter um pássaro
em seus joelhos
O homem de lata
tras para a terra
o que seu avô
era de lagarto
o que sua mãe
era de pedra
e o que sua casa
estava debaixo de uma pedra
O homem de lata
é uma condição de lata
e morre de lata
O
homem de lata
tem beirais de rosa
e está todo remendado de sol
O homem de lata
mora dentro de uma pedra
e é o exemplo de alguma coisa
que não move uma palha
O homem de lata
é um iniciado em abrolhos
e usa desvio de pássaro
nos olhos
No homem de lata
amurou-se uma lesma fria
que incide em luar
Para ouvir o susurro
do mar
o homem de lata
se inscreve no mar
O homem de lata
se devora de pedra
e de árvore
O homem de lata
é um passarinho
de viseira:
não gorjeia
Caído na beira
do mar
é um tronco rugoso
e cria limo
na boca
O homem de lata
sofre de cactos
no quarto
O homem de lata
se alga
no Parque
O homem de lata
foi atacado de ter folhas
e se arrasta
em seus ruídos de relva
A rã prega sua boca
irrigada
no homem de lata
O homem de lata
infringe a lata
para poder colear
e ser viscoso
O homem de lata
empedra em si mesmo
o caramujo
O homem de lata
anda fardado de camaleão
O homem de lata
se faz um corte
na boca
para escorrer
todo o silêncio dele
O homem de lata
está afim
de árvore
O homem de lata
é um caso
de lagartixa
O homem de lata
é resto anuroso
de pessoa
O homem de lata
está todo estragado
de borboleta
O homem de lata
foi marcado a ferro e fogo
pela água.
[El hombre de lata // A Paulino de Souza. // El hombre de lata / arboriza por dos huecos /
en el rostro // El hombre de lata / está armado de clavos / y tiene naturaleza
de anguila // El hombre de lata / está en la lista de espera / de herrumbrar //
El hombre de lata / se azacata en los rincones / y muere de no tener un pájaro
/ en sus rodillas // El hombre de lata / trae para la tierra / lo que su abuelo
/ era de lagarto // lo que su madre / era de piedra / y lo que su casa / estaba
debajo de una piedra // El hombre de lata / es una condición de lata / y muere
de lata // El hombre de lata / tiene orillales de rosa / y está todo remendado
de sol // El hombre de lata / vive dentro de una piedra / y es el ejemplo de
alguna cosa / que no mueve una brizna // El hombre de lata / es un iniciado en
abrojos / y usa desvío de pájaro / en los ojos // En el hombre de lata /
amurose una babosa / fria / que incide en luz de luna // Para escuchar el
susurro / del mar / el hombre de lata / se inscribe en el mar / El hombre de
lata / se devora de piedra / y de árbol //El hombre de lata / es un pajarito /
de visera: / no gorjea // Caído a la orilla / del mar / es un tronco rugoso / y
cría limo / en la boca // El hombre de lata / sufre de cactus / en el cuarto //
El hombre de lata / El hombre de lata / se alga / en el Parque // El hombre de
lata / El hombre de lata / fue atacado de tener hojas / y se arrastra / en sus
ruidos de zacate // La rana pega su boca / irrigada / en el hombre de lata //
El hombre de lata / infringe la lata / para poder colear / y ser viscoso // El
hombre de lata / empiedra en sí mismo / el caracol // El hombre de lata / anda
vestido de camaleón // El hombre de lata / se hace un corte / en la boca / para
escurrir / todo su silencio // El hombre de lata / está con ganas / de árbol //
El hombre de lata / es un caso / de lagartija // El hombre de lata / es resto
anuroso / de persona // El hombre de lata / está todo arruinado / de mariposa
// El hombre de lata / fue marcado a hierro y fuego / por el agua.]
La
forma en que Manoel de Barros construye sus poemas no sigue una linearidad ni
una lógica específica; sus composiciones han sido llamadas de
"surrealistas", lo cual me parece equivocado puesto que confunde lo
que fue un movimiento literario (con sus presupuestos epistémicos y estéticos
particulares), con el carácter medio somnoliento, medio pegajoso, medio acuoso
de muchos de sus textos, lo cual me parece más una expresión del entorno en el
cual el autor creció y ha vivido casi toda su vida, el pantanal. Sus poemas
están llenos de cosas bellas e inútiles, de una ductilidad en las imágenes que
me recuerdan aquella frase suya de que el poema no debe aspirar a la verdad,
sino apenas a la verosimilitud.
En
ese sentido, en una frase genial, que sirvió como referencia para el título del
documental sobre su obra que mencioné antes, Manoel de Barros decía -palabras
más, palabras menos-: "...el noventa por ciento de lo que he escrito es
inventado... solo el diez por ciento es mentira". Roto así todo y
cualquier vínculo con la realidad tal como ella es, se abre el reino de todo lo
que puede ser. Las palabras se juntan y se aparean como la luz de luna y el
croar de las ranas, siguiendo el deseo y no la razón. Y así este poeta nos
habla de lo que para él es un buen material de poesía en el siguiente texto,
que es el segundo poema que escogí, pues desde que lo leí pasó a integrar la
lista (¡enorme!) de mis favoritos:
I.
Matéria de poesia
1.
Todas as coisas cujos valores podem ser
disputados no cuspe à distância
servem para poesia
O homem que possui um pente
e uma árvore
serve para poesia
Terreno de 10 x 20, sujo de mato -os que
nele gorjeiam: detritos semoventes, latas
servem para poesia
As coisas que não levam a nada
têm grande importância
Cada coisa ordinária é um elemento de
estima
Cada coisa sem préstimo
tem seu lugar
na poesia ou na geral
O que se encontra em ninho de
joão-ferreira:
caco de vidro, garampos,
retratos de formatura,
servem de mais para poesia.
As coisas que não pretendem, como
por exemplo: pedras que cheiram
água, homens
que atravessam períodos de árvore,
se prestam para poesia
Tudo aquilo que nos leva a coisa nenhuma
e que você não pode vender no mercado
como, por exemplo, o coração verde
dos pássaros,
serve para poesia.
As coisas que os líquenes comem
-sapatos, adjetivos-
têm muita importância para os pulmões
da poesia
Tudo aquilo que a nossa
civilização rejeita, pisa e mija em cima,
serve para poesia.
Os loucos de água e estandarte
servem demais
O traste é ótimo
O pobre-diabo é colosso
Tudo que explique
o alicate cremoso
e o lodo das estrelas
serve demais da conta
Pessoas desimportantes
dão para poesia
qualquer pessoa ou escada
Tudo que explique
a lagartixa da esteira
e a laminação de sabiás
é muito importante para a poesia
O que é bom para o lixo é bom para a
poesia
Importante sobremaneira é a palavra
repositório;
a palavra repositório eu conheço bem:
tem muitas repercussões
com um algibe entupido de silêncio
sabe a destroços
As coisas jogadas fora
têm grande importância
--como um homem jogado fora
Aliás é também objeto de poesía
saber qual o período médio
que um homem jogado fora
pode permanecer na terra sem nascerem
em sua boca as raízes da escória
As coisas sem importância são bens de
poesia
Pois é assim que um chevrolé gosmento
chega
ao poema, e as andorinhas de junho
2.
Muita coisa se poderia fazer em favor da
poesia:
a- Esfregar pedras na paisagem.
b- Perder a inteligência das coisas para
vê-las.
(Colhida em Rimbaud)
c- Esconder-se por trás das palavras para
mostrar-se.
d- Mesmo sem fome, comer as botas. O
resto
em Carlitos.
e- Perguntar distraído: --O qué há de
você na água?
f- Não usar colarinho duro. A fala de
furnas brenhentas
de Mário-pega-sapo era nua. Por isso as
crianças e as putas do jardim o
entendiam.
g- Nos versos mais transparentes enfiar
pregos sujos,
teréns de rua e de música, cisco de olho,
moscas
de pensão...
h- Aprender a capinar com enxada cega.
i- Nos dias de lazer, compor um muro
podre para
os caramujos.
j- Deixar os substantivos passarem anos
no esterco,
deitados de barriga, até que eles possam
carrear
para o poema um gosto de chão –como
cabelos
desfeitos no chão-- ou como o bule de
Braque –
áspero de ferrugem, mistura de azuis e
ouro –um
amarelo grosso de ouro da terra, carvão
de folhas.
l- Jogar pedrinhas nim moscas...
3.
Então –os meninos descobriram que amor
Que amor com amor
Que um homem riachoso escutava os sapos
E o vento abria o lodo dos pássaros.
Um garoto emendava uma casa na outra com
urina
Outros sabiam a chuvas. E os cupins
Comiam pernas de armário, amplificadores,
ligas
religiosas...
Atrás de um banheiro de tábuas a poesia
Tirava as calcinhas para eles
Ficavam de pé só para as palavras –
A boca apodrecendo para a vida!
De tarde
Desenterraram de dentro do capinzal
Um braço do rio. Já estava com cheiro.
Grilos atarraxados no brejo pediam
socorro.
De toalha no pescoço e anzol no peixe
Eles foram andando...
Botavam meias-solas nas paisagens
E acendiam estrelas com lengua molhada.
Acharam no roseiral um boi aberto por
borboletas
Foi bom.
Viram casos de ostras em canetas
E ajudaram as aves na arrumação dos
corgos
A todo momento eles davam com a rã nas
calças
Cada um com sua escova
E seu lado de dentro. Apreciavam
Desamarrar os cachorros com linguiça.
À margem das estradas
Secavam palavras no sol como os lagartos
Passavam brilhantina nos bezerros. E
Transportavam lábios de caminhão...
Nunca poucos fizeram tantos de pinico!
Só iam para cada de lado –como uma pessoa
Que tem cobra no bolso.
E para cada mão –os cinco dedos de palha.
[Materia de poesía // 1. // Todas las cosas
cuyos valores pueden ser / disputados en el escupe-a-distancia / sirven para
poesía // El hombre que posee un peine / y un árbol / sirve para poesía //
Terreno de 10 x 20, sucio de maleza –los que / en él gorjean: detritos
semovientes, latas / sirven para poesía // Un chevrolé tosiento / Colección de
escarabajos abstemios / La tetera de Braque sin boca / son buenos para poesía
// Las cosas que no llevan a nada / tienen gran importancia // Cada cosa
ordinaria es un elemento de estima / Cada cosa sin mérito/ tiene su lugar / En
la poesía o en general // Lo que encontramos en nidos del hornero: / pedazos de
vidrio, / grampas, / retratos de graduación / sirven mucho para poesía // Las
cosas que no pretenden, como / por ejemplo: piedras que huelen / agua, hombres
/ que atraviesan periodos de árbol, / se prestan para poesía // Todo aquello
que nos lleva a cosa ninguna / y que no podés vender en el mercado / como, por
ejemplo, el corazón verde / de los pájaros, / sirve para poesía. // Las cosas
que los líquenes comen –zapatos, adjetivos– / tienen mucha importancia para los
pulmones / de la poesía // Todo aquello que nuestra / civilización rechaza,
pisa y mea encima, / sirve para poesía // Los locos de agua y estandartre /
sirven también / El traste es perfecto / El pobre-diablo es colosal // Todo lo
que explique / el alicate cremoso / y el lodo de las estrellas / sirve más de
la cuenta // Personas sin importancia / dan para poesía / cualquier persona o
escalera // Todo lo que explique / la lagartija de la estera / y la laminación
de los tordos / es muy importante para la poesía // Lo que es bueno para la
basura es bueno para la poesía // Importante sobremanera es la palabra
repositorio; / la palabra repositorio la conozco bien: / tiene muchas
repercusiones / como un aljibe atascado de silencio / sabe a destrozos // Las
cosas desechadas / tienen gran importancia / --como un hombre desechado //
Inclusive es también objeto de poesía / saber cuál es el periodo medio / que un
hombre que ha sido desechado / puede permanecer en la tierra sin que nazcan /
en su boca las raíces de la escoria // Las cosas sin importancia son bienes de
poesía // Pues es de esta forma que un chevrolé tosiento llega / al poema, y
las golondrinas de junio. //
2. // Mucho se podría hacer en favor de
la poesía: / a- Restregar piedras en el
paisaje. / b- Perder la inteligencia de las cosas para verlas. (Tomado de
Rimbaud). / c- Aún sin hambre, comerse las botas. El resto en Carlitos. d-
Preguntar distraído: –Qué hay de vos en el agua? / f- No usar cuello duro. El
habla de caverna enmarañada de Mario-agarra-sapos era desnudo. Por eso los
niños y las putas de jardín lo entendían.
/ g- En los versos más transparentes ensartar trastes de calle y de
música, paja de ojo, moscas de pensión / h- Aprender a chapear con una azada
sin filo. / i- En los días de descanso, componer un muro podrido para los caracoles.
/ j-Dejar que los sustantivos pasen años en el estiércol, echados de panza,
hasta que puedan traer para el poema un gusto a piso –como cabellos deshechos
en el piso –o como la tetera de Braque – áspera de herrumbre, mezcla de azules
y oro –un amarillo grueso de oro de la tierra, carbón de hojas. / l- Jugar
piedritas ni moscas... //
3. //
Entonces –los chicos descubrieron que amor / Que amor con amor / Que un
hombre riachoso escuchaba los sapos / Y el viento abría el lodo de los pájaros.
// Un muchacho ensartaba una casa en la otra con orines / Otros sabían a
lluvias. / Y los comejenes / Comían patas de armario, amplificadores, ligas /
religiosas... // Atrás de un baño de tablas la poesía / Se quitaba los calzones
para ellos / Permanecían de pie solo para las palabras – / La boca pudriéndose
para la vida! / De tarde / Desenterraron de adentro del montazal / Un brazo de
río. Ya estaba oliendo. / Grillos enroscados en la maleza pedían socorro. // De
toalla al cuello y anzuelo en el pez / Ellos fueron andando / Ponían
medias-suelas en los paisajes / Y encendían estrellas con leña mojada. //
Enconrtaron en el rosal una vaca abierta por mariposas / Fue bueno. / Hubo
casos de ostras en tintero / Que
ayudaron a los pájaros a arreglar el curso de los ríos. // A toda hora ellos
daban con la rana en los calzones / Cada uno con su cepillo / Y su lado de
dentro. Apreciaban / Desamarrar los perros con chorizos. / A la orilla de las
calles / Secaban palabras al sol como los lagartos / Paraban brillantina en los
becerros. / Y transportaban labios de camión... / Nunca pocos hicieron tantos /
Solo iban para la casa de al lado –como una persona / Con una culebra en el
bolso. / Y para cada mano – los cinco dedos de paja.]
Dejo
a ustedes la iniciativa de buscar más de don Manoel, para ir adentrándose en
sus canales de pantano, en su mundo de insectos y bichos de todo tamaño, como
su corazón. Su geografía inmensa quizá nos lleve a lo más hondo de las aguas,
donde todo se parece a sí mismo.
Y
después de esta intensidad acuosa y lúdica, quiero pasar a la obra de otro de
los poetas que, según dicen los entendidos, es uno de los infaltables (no puedo
evitar sospechar de esos criterios, pero no soy tan idiota como para
rechazarlos a secas, cuando el autor en cuestión realmente tiene méritos). El
caso es que me gustó mucho desde que leí unas traducciones de sus poemas en una
edición cubana, que todavía guardo conmigo (allá en Costa Rica), en el año 2005
o el 2006... Estoy hablando de Ferreira
Gullar, poeta nacido en São Luís de Maranhão en 1930. Para ser sincero, conozco
poco su amplia obra; apenas he leído una antologia suya que compreende los años entre 1950 y 1980,
pero realmente me parece que vale la pena que sea conocido un poco más entre el
público de lengua castellana.
Como
no tengo a mano aquella colección de sus poemas comprada en La Habana, me
dispongo aquí a traducir tres fragmentos de su conocidísimo Poema sujo, texto
de 1975 que fue escrito durante el exilio de este escritor (en Argentina), en
medio de la dictadura militar que trató com brutalidad al Brasil entre 1964 y
1985. Se trata de un poema furiosamente lírico, visceral, un único poema divido
en partes no numeradas y que va hablando desde temas de orden político hasta
reflexiones filosóficas o constataciones de la vida cotidiana, todo con un
matiz de 'suciedad' erótica y animal que le confiere al texto un carácter
novedoso en la poesía brasileña que hemos incluido aquí, en este breve ensayo.
Sé que es problemático seleccionar apenas unos fragmentos, pero se trata de un
poema muy extenso y sería imposible ofrecerlo todo aquí. Sepan los lectores
dispensarme y buscar aquello que más les interese.
Poema
Sujo
turvo, turvo
a turva
mão do sopro
contra o muro
escuro
menos menos
menos que escuro
menos que mole e duro menos que fosso e
muro: menos que furo
escuro
mais que escuro:
claro
como água? como pluma? claro mais que
claro claro: coisa alguma
e tudo
(ou quase)
um bicho que o universo fabrica e vem
sonhando desde as entranhas
azul
era o gato
azul
era o galo
azul
o cavalo
azul
teu cu
tua gengiva igual a tua bucetinha que
parecía sorrir entre as
folhas de banana entre os cheiros de flor
e bosta de porco aberta
como uma boca do corpo (não como a tua
boca de palavras)
como uma entrada para
eu não sabia tu
não sabias
fazer girar a vida
com seu montão de estrelas e oceano
entrando-nos em ti
bela bela
mais que bela
mas como era o nome dela?
Não era Helena nem Vera
nem Nara nem Gabriela
nem Tereza nem Maria
Seu nome seu nome era...
Perdeu-se na carne fria
perdeu-se na confusão de tanta noite e
tanto dia
perdeu-se na profusão das coisas
acontecidas
constelações de alfabeto
pastilhas de aniversário
domingos de futebol
enterros corsos comícios
roleta bilhar baralho
mudou de cara e cabelos mudou de olhos e
risos mudou de casa
e de tempo: mas está comigo está
perdido comigo
teu nome
em alguma gaveta
Que importa um nome a esta hora do
anoitecer em São Luís do
Maranhão à mesa do jantar sob uma luz de
febre entre irmãos
e pais dentro de um enigma?
Mas que importa um nome
debaixo deste teto de telhas encardidas
vigas à mostra entre
cadeiras e mesa entre uma cristaleira e
um armário diante de
garfos e facas e pratos louça que se
quebraram já
um prato de louça ordinária não dura
tanto
e as facas se pedem e os garfos
se perdem pela vida caem
pelas falhas do assoalho e vão conviver
com ratos
e baratas ou enferrujam no quintal
esquecidos entre os pés de erva cidreira
e as grossas orelhas de hortelã
quanta coisa se perde
nesta vida
* * *
e os carinhos mais doces mais sacanas
mais sentidos
para explodir como uma galáxia
de leite
no centro de tuas coxas no fundo
de tua noite ávida
cheiros de umbigo e de vagina
graves cheiros indecifráveis
como símbolos
do corpo
do teu corpo do meu corpo
corpo
que pode um sabre rasgar
um caco de vidro
uma navalha
meu corpo cheio de sangue
que o irriga como a um continente
ou um jardim
circulando por meus braços
por meus dedos
enquanto discuto caminho
lembro relembro
meu sangue feito de gases que aspiro
* * *
Muitos
muitos dias há num dia só
porque as coisas mesmas
os compõem
com sua carne (ou ferro
que nome tenha essa
matéria-tiempo
suja ou
não)
os compõem
nos silêncios aparentes ou grossos
como colchas de flanela
ou água vertiginosamente imóvel
como
na quinta dos Medeiros, no poço
da quinta
coberto pela sombra quase pânica
das árvores
de galhos que subiam mudos
como enigmas
tudo parado
feito uma noite verde ou vegetal
e de água
muito embora em cima das árvores
por cima
lá no alto
resvalando seu costado luminoso nas
folhas
passasse o dia (o século XX)
e era dia
como era dia aquele
dia
na sala de nossa casa
a mesa com a toalha as cadeiras o
assoalho muito usado
e o riso claro de Lucinha se embalando na
rede
com a morte já misturada
na garganta
sem que ninguém soubesse
-e não importa-
que eu debruçado no parapeito do alpendre
via a terra preta do quintal
e a galinha ciscando e bicando
uma barata entre plantas
e neste caso um dia-dois
o de dentro e o de fora
da sala
[Poema sucio //
turbio, turbio / la turba / mano de soplo / contra el muro / oscuro /
menos menos / menos que oscuro / menos que suave y duro menos que foso y muro:
menos que hueco / oscuro / más que oscuro: / claro / ¿como agua? ¿como pluma?
claro más que claro claro: cosa alguna / y todo / / (o casi) / un bicho que el
universo fabrica y viene soñando desde las entrañas / azul / era el gato / azul
/ era el gallo / azul / el caballo / azul / tu culo / tu encía igual a tu
chunchito / que parecía sonreír entre las hojas de banano entre los olores de
flor y heces de certo abierta como una
boca del cuerpo (no como tu boca de palabras) como una entrada para / yo no
sabia tú / no sabias / hacer girar la vida / con su montón de estrellas y
océano / entrándonos en ti / / bella / bella / más que bella / ¿pero como era
el nombre de ella? / No era Helena ni Vera / ni Nara / ni Gabriela / ni Teresa
ni María / Su nombre su nombre era... / Se perdió en la carne fría / se perdió
en la confusión de tranta noche y tanto día / se perdió en la profusión de las
cosas acaecidas / constelaciones de alfabeto / noches escritas a tiza /
confites de cumpleaños / domingos de fútbol / entierros corsários comícios /
ruleta billar baraja / cambió de cara y cabellos cambió de ojos y risas cambió
de casa / y de tiempo: pero está conmigo está / perdido conmigo / tu nombre /
en alguna gaveta / ¿Qué importa un nombre a esta hora del anochecer en São Luís
de Maranhão a la mesa de la cena bajo una luz de fiebre entre hermanos / y
padres dentro de un enigma? / pero que importa un nombre / debajo de este techo
de tejas inmundas vigas expuestas entre / sillas y mesa entre una
cristalera y un armario delante de
tenedores y cuchillos y platos loza que se quebraron ya / un plato de loza
ordinaria no dura tanto / y los cuchillos se pierden y los tenedores / se
pierden por la vida caen / por las grietas del solar y van a convivir con
ratones / y cucarachas o se herrumbran en el patio olvidados entre las matas de
zacate de limón / y las gruesas orejas de la yerbabuena / cuánta cosa se pierde
/ en esta vida // * * * // y las caricias más dulces más perversas / más
sentidas / para explotar como una
galaxia / de leche / en el centro de tus muslos al fondo / de tu noche ávida /
olores de ombligo y de vagina / graves olores indescifrables / como símbolos /
del cuerpo / de tu cuerpo de mi cuerpo / cuerpo / que puede un sable rasgar /
un pedazo de vidrio / una navaja / mi cuerpo lleno de sangre / que lo irriga
como a un continente / o un jardín / circulando por mis brazos / por mis dedos
/ mientras discuto camino / recuerdo recuerdo / mi sangre hecho de gases que
aspiro // * * * // Muchos / muchos días hay en un solo día / porque las cosas
mismas / los componen / con su carne (o hierro / que nombre tenga esa / materia-tiempo
/ sucia o / no) / los componen / en los silencios aparentes o gruesos / como
colchas de franela / o agua vertiginosamente inmóvil / como / en la quita de
los Medeiros, en el pozo / de la quinta / cubierto por la sombra casi pánica /
de los árboles / de ramas que subían mudas / como enigmas / todo parado / hecho
una noche verde o vegetal / y de agua / muy allá arriba de los árboles / por
encima / allá en lo alto / resbalando su costado luminoso en las hojas / pasase
el día (el siglo / XX) / y era día / como era día aquél / dia / en la sala de
nuestra casa / la mesa con el limpión las sillas el / solar muy usado / la risa
clara de Lucinha enredándose en la hamaca / con la muerte ya mezclada / en la
garganta / sin que nadie supiese / -y no importa- / que yo de bruces sobre el
parapeto del corredor / veía la tierra negra del patio / y la gallina
revolviendo y picoteando / una cucaracha entre las plantas / y en este caso un
día-dos / el de adentro y el de afuera / de la sala].
Como
en todos los casos anteriores, tres fragmentos escogidos según la más aleatoria
de las intenciones no pueden darnos un planorama ni remotamente completo de un
autor. Pero al igual que en uno de esos lugares o momentos donde apenas paramos
para degustar un buen café o un buen cigarro (una estación de tren, un hotel a
oscuras en una ciudad desconocida, un bar de paso), antes de seguir la marcha,
lo que he querido dejar aquí es un sabor y un deseo de regresar a estos
paisajes que hemos recorrido, para conocerlos más profundamente y comprender
sus especificidades, su carga de memoria y deseo, toda su riqueza latente.
Para
cerrar este periplo, voy a ocuparme ahora de otra excelente poeta de estas
tierras, de una obra delicada, arrasadora, intensa... como un viento monzónico
y como la calma que viene después... La autora a la que me refiero se llama
Hilda Hilst (1930-2004), nacida en el interior del Estado de São Paulo. La obra
de Hilda Hilst es enorme e incluye toda una trayectoria teatral. Desde 1962, se
retiró a vivir en una hacienda para dedicarse por completo a la literatura,
después de haber hecho la carrera de derecho años antes. La lectura de “Carta
al Greco”, de Nicos Kazantzakis, es señalada como la lectura que cambió el
curso de su vida, pues allí el autor defiende la necesidad de aislarse del
mundo para alcanzar el conocimiento del ser humano.
Sin
mucho comentario, paso a indicar que escogí dos poemas de la autora
pertenecientes a su libro Do desejo (1992), que está integrado por una
colección de siete pequeños libros integrales, escritos entre 1986 y 1992. He
escogido dos fragmentos del libro-capítulo Via espessa, y otros dos fragmentos
del libro-capítulo Alcoólicas.
(Via
espessa)
I
De cigarras e pedras, querem nascer
palavras.
Mas o poeta mora
A sós num corredor de luas, uma casa de
águas.
De mapas-múndi, de atalhos, querem nascer
viagens.
Mas o poeta habita
O campo de estalagens da loucura.
De carne de mulheres, querem nascer os
homens.
E o poeta preexiste, entre a luz e o
sem-nome.
II
Se te pertenço, separo-me de mim.
Perco meu passo nos caminhos de terra
E de Dionísio sigo a carne, a ebriedade.
Se te pertenço perco a luz e o nome
E a nitidez do olhar de todos os começos:
O que me parecia um desenho no eterno
Se te pertenço é um acorde ilusório no
silêncio.
E por isso, por perder o mundo
Separo-me de mim. Pelo absurdo.
[Vía espesa // I / De cigarras y piedras, quieren
nacer palabras. / Pero el poeta vive / A solas en un corredor de lunas, una
casa de aguas. / De mapas mundi, de atajos, quieren nacer viajes. / Pero el
poeta habita / El campo de huéspedes de la locura. // De carne de mujeres,
quieren nacer los hombres. / Y el poeta preexiste, entre la luz y lo
sin-nombre. // II // Si te pertenezco, me separo de mí. / Pierdo mi paso en los
caminos de tierra / Y de Dionisos sigo la carne, la ebriedad. / Si te
pertenezco pierdo la luz y el nombre / Y la nitidez del mirar de todos los
comienzos: / Lo que me parecía un dibujo en lo eterno / Si te pertenezco es un
acorde ilusorio en el silencio. // Y por eso, por perder el mundo / Me separo
de mí. / Por el Absurdo.]
Del
libro Alcoólicas me habría gustado
traducir todos los poemas, un total de once piezas. Creo que vale la pena y
hasta lo podría intentar después, ya que toda la intensidad de ese canto
devorador con, desde y por la bebida es de una extraordinaria intensidad vital.
Pero bueno, por ahora apenas traigo dos de los fragmentos que más me gustan.
(Alcoólicas)
II
Também são cruas e duras as palavras e as
caras
Antes de nos sentarmos à mesa, tu e eu,
Vida
Diante do coruscante ouro da bebida. Aos
poucos
Vão se fazendo remansos, lentilhas
d'água, diamantes
Sobre os insultos do passado e do agora.
Aos poucos
somos duas senhoras, encharcadas de riso,
rosadas
De um amora, um que entrevi no teu
hálito, amigo
Quando me permitiste o paraíso. O
sinistro das horas
Vai se fazendo tempo de conquista. Langor
e sofrimento
É um rei que nos visita e nos cobre de
mirra.
Susurras: ah, a vida é líquida.
V
Te amo, Vida, líquida esteira onde me
deito
Romã baba alcaçuz, teu trançado rosado
Salpicado de negro, de doçuras e iras.
Te amo, Líquida, descendo escorrida
Pela víscera, e assim esquecendo
Fomes
País
O riso solto
A dentadura etérea
Bola
Miséria
Bebendo, Vida, invento casa, comida
E um Mais que se agiganta, um Mais
Conquistando un fulcro potente na
garganta
Um látego, uma chama, um canto. Ama-me.
Embriagada. Interdita. Ama-me. Sou menos
Quando não sou líquida.
[Alcohólicas // II // También son crudas y duras las
palabras y las caras / Antes de sentarnos a la mesa, tú y yo, Vida, / Delante
del fulgurante oro de la bebida. Poco a poco / Van haciéndose remansos,
lentejas de agua, diamantes / Sobre los insultos del pasado y del ahora. Poco a poco / Somos dos señoras, orinándose
de la risa, rosadas / De un morado, uno que entrevi en tu aliento, amigo / me
permitiste el paraíso. / El daño de las horas / Va haciéndose tiempo de conquista.
Languidez y sufrimiento / Van haciéndose olvido. Después, acostadas, la muerte
/ Es un rey que nos visita y nos cubre de mirra. / Susurras: ah, la vida es
líquida. // V // Te amo, Vida,
líquida estera donde me acuesto / Granada baba regaliz, tu trenzado rosado /
Salpicado de negro, de dulzuras e iras. / Te amo, Líquida, bajando escurrida /
Por la víscera, y así olvidando // Hambres / País / La risa suelta / La
dentadura etérea / Bola / Miseria // Bebiendo, Vida, invento casa, comida / Y
un Más que se agiganta, un Más / Conquistando un fulcro potente en la garganta
/ Un látigo, una llama, un canto. Ámame. / Embriagada. Prohibida. Ámame. Soy
menos / Cuando no soy líquida.]
Aunque
sea tan solo un par de fragmentos, creo que esta selección ya dará una idea de
la intensidad de esta poeta de cuerpo y tiempo entero. Yo iré adentrando poco a
poco, con el pasar del tiempo, en sus tormentas y sus sublimes momentos de
iluminación y locura (¿será que son cosas diferentes?), como en las de todos
los otros autores que hemos reunido aquí. En fin. Ojalá que sea el inicio de un
viaje juntos, por mapa mundis inexplorados o recién inventados, pues hemos
caminado aquí por geografías del alma y geografías del dolor y de la esperanza,
del hambre y del adiós, paisajes que la memoria une en un haz azaroso y predestinado
cuyo destino se realiza en la voz y el canto.
Para
cerrar, apenas decir que mi deseo en este pequeño trabajo ha sido compartir con
ustedes lo poco que yo mismo he ido catando en estos años brasileiros, en medio
del torbellino de la vida. Creo que estos poetas me acompañarán para el resto
de mis días como certeza y pregunta, como vacilación y coraje, como rebeldía y
asombro. Con toda seguridad mi vida aquí no sería la misma si a través de esos
anteojos milagrosos no me hubiera asomado un poco al alma de la lengua, de los
pueblos y de los paisajes que componen la geografía espiritual y física del
Brasil. Es apenas un destello en el mar de las causas, unas pocas voces
juntadas de forma azarosa con las que creo poder establecer un diálogo y compartirlo
para que ustedes, que me han acompañado con paciencia hasta aquí, puedan
iniciar sus propias búsquedas y preguntas. Si eso ha sido conseguido, me
sentiré más que satisfecho.
Rio de
Janeiro-Triunfo, 5 de noviembre de 2012

Atardecer y arcoíris en Rio de Janeiro


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