ESTA NOCHE REGRESÉ
Esta noche regresé del futuro,
de la ceniza de mi voz,
de mis manos quietas
como el atardecer en un planeta de flores,
de las edades que tendré,
de mi silencio,
del delicado olor de un instante,
de las preguntas que jamás hicimos,
de la tristeza y la alegría
con que llenamos el mundo.
En este segundo soy tan viejo
que ya no existo.
Soy todos los dioses y todas las guerras
y eso apenas me alcanza para seguir el rastro de una hormiga
que no sabe
que es también un Dios, un guerrero alucinado,
el vestigio material de alguna civilización.
Frente a mis ojos danza la inexistencia
de todo lo creado.
Sonrío.
Reconozco en este vacío una olvidada libertad.
Nada es grande, nada es ínfimo. No hay
verdad. No hay
mentira.
Todo está contenido en sí mismo
y esto no importa.
Con algo semejante a la paz comprendo
que tampoco importa lo que yo pueda decir.
Llegado el momento,
también luz y sombra
acaban.
Del libro: Ciudad Lunar, 2014
de la ceniza de mi voz,
de mis manos quietas
como el atardecer en un planeta de flores,
de las edades que tendré,
de mi silencio,
del delicado olor de un instante,
de las preguntas que jamás hicimos,
de la tristeza y la alegría
con que llenamos el mundo.
En este segundo soy tan viejo
que ya no existo.
Soy todos los dioses y todas las guerras
y eso apenas me alcanza para seguir el rastro de una hormiga
que no sabe
que es también un Dios, un guerrero alucinado,
el vestigio material de alguna civilización.
Frente a mis ojos danza la inexistencia
de todo lo creado.
Sonrío.
Reconozco en este vacío una olvidada libertad.
Nada es grande, nada es ínfimo. No hay
verdad. No hay
mentira.
Todo está contenido en sí mismo
y esto no importa.
Con algo semejante a la paz comprendo
que tampoco importa lo que yo pueda decir.
Llegado el momento,
también luz y sombra
acaban.
Del libro: Ciudad Lunar, 2014
Trecho del libro "El Poder de una pregunta abierta", de Elizabeth Mattis-Namgyel



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