CAMIÓN MUNICIPAL

Escuchando No volveré 
en este mi sur imposible, 
cantada por Chavela, 
un cambio de sustancia se opera en mi alma. 
Yo también juro no volver a los mismos lugares.

Y luego Macorina, con su mano aquí, 
deja una estela de tejidos carmín y un perfume de canela y alcoholes. 
¡Tus senos son una bendición de ausencia madura!

La cadencia baja de la guitarra se mezcla con la luminosidad de mi voz.
Mi boleto tampoco tiene regreso.
Por eso dibujo trenes en las paredes y reconstruyo 
el mapa de mis pies. 
Yo tampoco sé dónde andará aquel, aquel amor, 
ni por qué escribí tantas cosas que dicen interminablemente lo mismo.

¿Cómo no arrancarse el corazón
-paloma negra del amor y la locura?
Que te busco, que no te encuentro, 
que agarraste la parranda de la cola
y que yo no sé, Llorona, qué tienen tus flores, 
por qué el viento también me lleva 
por los planetas de polvo que dejó el aguacero de la tarde 
en la ventana.

Cuando pasó el camión municipal yo cantaba.
Les arrojé desde el tercer piso la vieja piel de mi alma.



Del libro: Piedras animales, 2017



Graffiti en Laranjeiras, Rio de Janeiro

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